7 comentarios que los recién casados no tenemos ganas de escuchar

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Ya sea durante la boda, después de la luna de miel, los primeros años… Estés soltero, feliz u horriblemente casado, divorciado o emparejado, es posible que quieras compartir tu sabiduría con los nuevos esposos… Hazles un favor y antes cuestiónate si realmente es necesario.

1. “¿Y para cuándo el bebé?”

NO ME JODAS.  ¿Cómo por qué querría una pareja de recién casados meterse en semejante conflicto después de la boda? Habrá quienes lo hagan de forma involuntaria pero ese es otro tema… A los novios posiblemente les tomará meses recuperarse de los gastos del gran día, posiblemente quieren tiempo para adaptarse, posiblemente ni siquiera saben si pueden con otro ser humano y por ahora les basta con un perro… Posiblemente no tienen ganas de discutir sus decisiones reproductivas contigo porque no es asunto tuyo y punto.

2.  “Apúrenle que se les va el tren”

Sí, claro, los novios pasan de los 35 y consideras prudente meterles un poco de presión, no vaya a ser que el reloj biológico los traicione y la fábrica se cierre antes de abrirse… Porque seguramente nadie se los ha dicho antes y ellos no saben que a partir de los 35 es embarazo de alto riesgo…

3. “Agárrense porque ahora sí viene lo peor”

Tus 10, 30 o 40 años de matrimonio bien o mal logrado son tuyos, no te proyectes, no compartas tus frustraciones, esas llévaselas al terapeuta. Ya de sobra sabemos que el matrimonio no es la empresa más fácil, que se requiere paciencia, negociación y trabajo en equipo… en las pláticas prematrimoniales del DIF que son obligatorias nos lo hicieron saber, no tengas pendiente, así que cualquier comentario negativo guárdatelo. Está de más, créeme.

4. Cualquier comentario incómodo relacionado con el pasado del novio o la novia

Acaban de empezar a construir algo juntos, no seas pinche. Si no hablaste antes, calla para siempre.

5. Consejos o comentarios sexuales

No y no. A menos que seas la mejor amiga de la novia o tengas mucha confianza con el novio. Y en cualquier caso, cualquier comentario hazlo en privado. No hay nada más awkward que la tía o el tío 30 años mayor hablando de su vida sexual durante la boda… Por favor no.

6. Lo que no te gustó de la fiesta

¿Es neta? Te dieron comida, te dieron alcohol casi ilimitado, fiesta y hasta algún recuerdito inútil… y más importante que eso, TE DIERON PRIORIDAD. Porque quien ha hecho boda sabe la santa chinga que es filtrar la lista de invitados ¿Crees que les importa si no te gustó el peinado de la novia, si la cena llegó fría o si el mesero tardó mucho en atenderlos? No mames.

7. “Uff qué valor!… Suerte porque la van a necesitar”

Qué bueno que amas tu soltería, qué bueno que hayas encontrado en la soledad tu vocación, de verdad, muy respetable. Pero ver a los novios con cara de lástima augurándoles un futuro miserable con base en tu creencia de que el amor no existe… ¿Es en serio? De tus encuentros y desencuentros amorosos los demás no tenemos la culpa, menos los novios.

Cada quien construye su historia y si realmente quieres contribuir a la de la nueva pareja comparte lo positivo, lo que te ha funcionado, deséales lo mejor del mundo, ofréceles tu apoyo y apláudeles por haber iniciado esta nueva aventura.

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Mexicano, no te olvides. Reflexiones tras el terremoto.

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No te olvides de tu gente, de esa mayoría de seres humanos preocupados por el otro, sensibles al sufrimiento de quienes se encuentran bajo los escombros. No te olvides de la labor incansable de miles de personas que se han olvidado de sí mismas durante días y noches enteras para arriesgar sus vidas con la esperanza de salvar la de sus semejantes.

No te olvides de la fe y esperanza infinitas de madres y padres a la espera de ver a sus hijos salir victoriosos de esta embestida. No te olvides del rostro del dolor y la tragedia, desdibujado en aquellos compatriotas cuyos seres queridos perdieron la vida.

No te olvides de que cantando se alegran, cielito lindo, los corazones. Aún en medio de los escombros, de la tristeza profunda, el desconcierto y la impotencia.

No te olvides de la humildad profunda de aquellos de pies descalzos y corazones grandes, infinitos, que a pesar de poseer poco no han dudado en ofrecer lo que tienen para alimentar a víctimas, voluntarios y brigadistas.

No te olvides de tus hermanos en el extranjero, esos que lloramos contigo las penas de nuestro México y nos solidarizamos y movilizamos tanto como podemos. No te olvides tampoco de tus amigos de diferentes nacionalidades, japoneses, israelíes, alemanes, suizos y demás pueblos que han enviado a sus ciudadanos más talentosos a ayudarnos a rescatar, a prevenir, a reconstruir. No olvides a aquellos cuyos corazones han sido conmovidos por la devastación, a pesar de hablar otra lengua, profesar distintas creencias y vivir a miles de kilómetros, distancia que no les ha impedido contribuir con sus donativos y manifestar su solidaridad. Mexicano, recuerda que no estás sólo en esto. Que el mundo te está viendo, está admirando el poder y la unión de tu raza mestiza.

No te olvides de la grandeza de tu pueblo, manifestada en la ayuda desbordada, en centros de acopio abarrotados de víveres y manos dispuestas. No te olvides de tus enormes virtudes, de tu solidaridad infinita y desinteresada.

Pero tampoco olvides la avaricia, el egoísmo y la indiferencia de tu clase política, esos grupos de lacras que se hacen llamar partidos, que lucran con la tragedia y se cuelgan medallas que no son suyas, que sin el menor remordimiento se roban las dádivas del pueblo para hacer proselitismo. No olvides las caras de cada uno de los diputados y diputadas que se pronunciaron en contra de donar el presupuesto de campaña para reconstruir el país, esos que con argumentos ridículos, excusados en una ley laxa y débil, se niegan a dejar ir la parte del motín que según ellos les corresponde. No te olvides de las caras de esas ratas y sanguijuelas de traje elegante, porque muchos de ellos, sin el más mínimo dejo de vergüenza se mostrarán sonrientes y orgullosas en tu boleta electoral.

Mexicano, no te olvides de lo que eres, de lo que mereces como pueblo, del futuro brillante que tienes derecho a construir. No permitas que tu nula conciencia histórica te rebase una vez más y permita el liderazgo del país permanezca en manos equivocadas. Por favor, no te olvides de lo que como sociedad vales, porque si algo nos ha dejado claro esta tragedia, es que, pese al discurso engañoso y manipulador de quien te gobierna, NO TIENES EL GOBIERNO QUE MERECES.

Porque quienes te representan en las curules, en los estrados, en los palacios de gobierno, no merecen llamarse mexicanos.

 

 

El derecho al que las mujeres, en pleno siglo XXI, no tenemos derecho.

woman-506120_1920¿Cuántas veces has escuchado que a un hombre se le juzgue o castigue por no acceder a salir con tal o cual persona? ¿Cuántas veces un hombre ha sido tachado de interesado, superficial o mamón por no seguir la plática rándom de un desconocido? ¿Cuántas veces la sociedad ha desaprobado el que un hombre no acceda a darle su número de teléfono a alguien que no conoce? ¿Cuántas veces un hombre ha sido insultado o atacado por no aceptar una copa en un antro o no querer bailar con el desconocido que lo está acosando?

Quizás algunas pocas veces. Quizás ninguna. No tengo una respuesta con valor estadístico para esa pregunta. Pero lo que sí sé, porque como mujer no sólo lo he vivido, sino que además he sido testigo de cómo mis hermanas, mis amigas, mis congéneres han pasado cientos de veces por las situaciones mencionadas. La mujer no tiene derecho a decir que no, sin que se juzgue o cuestione su decisión. En pleno siglo XXI. Puede sonar exagerada mi afirmación, pero si reflexionamos verás que no es para nada descabellado lo que estoy diciendo.

En redes sociales circulan varios videos que presumen de “desenmascarar” a tal o cual mujer interesada. La dinámica de estos videos, generalmente actuados, es la de un chico que llega vestido de manera sencilla e intenta entablar una conversación con una desconocida, nada más porque “se le hizo muy bonita”, a lo que la mujer regularmente contesta de manera cortante, poniendo diferentes excusas, como la de estar esperando a alguien, o la de tener novio. Acto seguido, el hombre le pide su teléfono y ella se niega a dárselo. Después, sorpresivamente, llega el supuesto chofer con el coche último modelo y ultra lujo del fulano que resultó ser un magnate millonario, y como por arte de magia la actitud de la chica cambia, se olvida de quien supuestamente la estaba esperando, del novio y hasta de su nombre, y transforma su actitud evasiva con el desconocido, accediendo a salir con él, a lo que éste último se niega “por interesada” ¡Qué maravilla! Evidenciar, desenmascarar y humillar a la “pinche vieja interesada”.

¿Quieres perder la fe en la humanidad? Abre la lista de comentarios de estos videos; encontraras en abundancia mensajes llenos de odio, amenazas, misoginia y machismo, y no, los autores de esos mensajes no son sólo hombres. Este tipo de videos refuerzan estereotipos y promueven la idea de que es deber del hombre, desde su pedestal de superioridad de género y poder, humillar y dar una lección moral a la mujer como consecuencia de sus decisiones PERSONALES. Los comentarios son el reflejo de una sociedad que se siente con derecho de juzgar las decisiones de las mujeres:”¿Qué mala onda, el chavo nada más quería conocerte y bailar contigo, le hubieras dado chance”  “Ya házle caso a fulanito, tantas atenciones y tan buena onda que es y tú no lo sacas de la Friend Zone

La razón por la que toco el tema, además de un encabronamiento profundo, es porque yo, como tantas mujeres, he sido abordada de forma invasiva y grosera por diferentes hombres, en distintas situaciones y aunque mi carácter me ha dado para mandarlos al carajo con mucha educación y firmeza, me he sentido frustrada cuando estos individuos no han aceptado un no como respuesta.

En el antro:

– Te invito una copa, ¿qué quieres tomar?

– Muchas gracias, pero no acepto regalos de desconocidos.

– ¿Por qué no?

– Porque si quiero tomar algo yo puedo pagarlo y porque no me da la gana.

Y la historia continúa de manera tediosa, con un macho que no acepta un no como respuesta y te pide explicaciones como si su posición de hombre te obligara a ti por ser mujer, a dárselas.

¡Dámaris! ¿Por qué no usas las palabras mágicas? Es decir “Tengo novio, marido, pareja, y por eso no puedo bailar contigo” Sabemos que esa respuesta en algunos casos, no en todos, suele hacer que el machito insistente se retire porque una figura masculina (aunque ausente) en la situación tiene más valor e impone más respeto que la firme pero insignificante decisión de una mujer…

¡Precisamente por eso! Porque mi estatus amoroso no es asunto de un desconocido al que, para empezar, no le debo ningún tipo de explicación. ¿Cuándo van a entender que si una mujer dice que no, ES QUE NO? Y esa respuesta debería ser suficiente para que el ser humano en cuestión se retirara de manera pacífica. En ningún momento hablo de faltarle al respeto al otro, ni de humillar a nadie, pero aquí viene el otro argumento:

“Pobre chavo, qué mala onda, hubieras bailado con él  aunque fuera un rato, ¿sabes el valor que cuesta invitar a alguien a bailar o a salir y lo duro que es el rechazo?” Sí, lo sé, porque mientras vivamos en un mundo en el que la virilidad de los hombres es tan frágil como su número de conquistas e importa más que el derecho de una mujer a ser libre y decidir sin que se le cuestione, este tipo de situaciones van a seguir pasando y las mujeres vamos a seguir siendo las malas de la película.

¿Qué podemos hacer?

Como mujeres, ser sinceras, respetuosas y firmes. Si no te interesa conocer o platicar con alguien, exprésalo con firmeza. No tienes que dar explicaciones, ni es tu responsabilidad el autoestima de un desconocido (ni la de nadie).

Actuemos en tribu

Un día mi hermana me acompañó a arreglar mi coche. En el taller mecánico, un cliente unos 15 años mayor que nosotras se acercó en plan de Don Juan. Yo ni siquiera le seguí la plática pero mi hermana no encontraba la forma de cortarle el rollo. El tipo insistía en preguntar dónde vivíamos, de dónde éramos, si éramos parientes… y demás información personal que en un país en el que la tasa de feminicidios y violaciones va en aumento, considero que ninguna mujer debería compartir nada más porque sí.  Como yo no contestaba sus preguntas, comenzó a acosar a mi hermana y a pedirle su teléfono, información que mi hermana se negó a proporcionarle, pero el tipo insistía e insistía y pedía explicación de el por qué no podía pasarle su teléfono.

-Porque no quiere, ¿no has entendido?- Le dije.

-Esto es entre ella y yo, no te metas- Contestó.

-Esto es entre nosotras y tú. Así que por favor deja de molestarnos o le voy a llamar a la policía.  Lo que estás haciendo es acoso, está mal y no vamos a tolerarlo.

El tipo se fue soltando pestes e insultos, pero por lo menos nos dejó en paz.

– ¡Gracias por quitarlo de encima! ¿Cómo le haces para ser tan firme? Yo no puedo, me da pena. – Me preguntó mi hermana.

Puedo decir que no siempre fui así, me costó tiempo darme valor y entender que no le debo explicaciones a nadie, menos a un desconocido. Entre mujeres debemos cuidarnos y apoyarnos. Si para un individuo la respuesta negativa de una mujer no es suficiente, posiblemente la de dos lo sea.

¿Y qué hay de los chicos amables que se acercan con buenas intenciones? ¿Hay que tratarlos como piñatas?

En ningún momento propongo faltarles al respeto, ser groseras o humillarlos. Ni somos Diosas inalcanzables que merecemos que los hombres se humillen y arrastren frente a nosotras, ni todos los hombres son violadores y asesinos, pero lo cierto es que lo de las buenas intenciones no podemos saberlo, y ante la situación de inseguridad y violencia que se vive en México y en tantos otros países, tenemos que ser cuidadosas con la información que compartimos y la confianza que le brindamos a alguien que no conocemos. Pero voy a insistir en el siguiente punto:

Es tu decisión y tiene que respetarse. Así se trate de seguir una conversación, aceptar una invitación a salir, una copa en el antro, bailar una canción o darle tu teléfono a alguien, es tu decisión.  No permitas que el otro la cuestione. 

¿Y como hombres bienintencionados?

No, no es un pecado sentirte atraído por una chava que no conoces. Sí, eres libre de acercarte DE MANERA RESPETUOSA, e intentar hablar con ella. Si ella accede, genial, que comience la historia. Si ella se niega, no insistes, no preguntas por qué ni te haces la víctima. Le deseas un buen día y la dejas en paz.

Hace algunos años mientras hacía fila en el banco un chavo un par de años mayor que yo se formó atrás de mí.  Como era obvio, salí antes que él de aquel lugar y mientras me dirigía a mi coche él se se acercó corriendo y me dijo:

“Sólo me acerqué para decirte que me pareciste guapísima, y desearte un excelente día”.

Me arrancó una sonrisa. Le di las gracias y le deseé un excelente día a él también.

Créanme, ninguno de los idiotas que te gritan estupideces en la calle consigue arrancarle una sonrisa a una mujer. Hace falta valor y seguridad para acercarse a alguien y hablarle mirándole a los ojos, como se le habla a otro ser humano,  dos cosas que los machitos acosadores, no tienen.

 

 

 

 

 

Promesas de Una Madre Feminista a su Futura Hija

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1. No criticaré el cuerpo de otras mujeres, ni su peso, ni su manera de vestir. Trabajaré para enseñarte a respetar y amar tu cuerpo, y el día en que la publicidad y los estándares de belleza imposibles amenacen tu seguridad, tú puedas reflexionar, cuestionar y tener claridad.

2.Tendrás tantas muñecas para jugar  como carritos, bloques de construcción y juegos de química. Siempre podrás elegir entre azul, rosa, verde o amarillo y respetaré si un día decides vestirte de princesa o de astronauta.

3. Hablaré de sexo y sexualidad responsable contigo, cuando llegue el momento.

4. Te compartiré mi fé, lo que creo y lo que no creo; y te llevaré a conocer otros métodos y formas de espiritualidad con el objetivo de que formes un criterio rico, tolerante y propio.

5. No juzgaré las decisiones sexuales o reproductivas de otras mujeres. Porque no me corresponde, porque el mundo ya tiene suficientes prejuicios y quiero que, por lo menos desde mi ejemplo, sepas que a la hora del café con las amigas, hay temas de conversación mucho más interesantes que las decisiones de alcoba de otras personas.

6. Jamás escucharás en casa comentarios que discriminen o minimicen a alguien por su orientación sexual, religión, género, raza o posición social. Trabajaré para que aceptes y respetes a los demás por su condición de humanos, pues de ello dependerá tu propia aceptación.

7. Te trataré con total equidad con respecto a tu hermano, tus primos o amigos varones. Las reglas en casa serán las mismas para ambos, al igual que las consecuencias. Construiré día a día desde nuestro hogar, el mundo equitativo con el que sueño.

8. Haré todo lo que esté en mis manos para que seas una mujer preparada, independiente y capaz de valerse por sí misma. Y si un día decides formar una familia y dedicarte a ella, te apoyaré incondicionalmente.

9. Apoyaré y promoveré tus sueños vocacionales, por difíciles que parezcan, tanto como haré con los míos.

10. Trataré con respeto y amor a tu padre y te mantendré ajena a cualquier conflicto que se dé entre nosotros.

11. Respetaré tu cuerpo y nunca te obligaré a dar besos o abrazos si no quieres. Sí la tía o la abuela quieren muestras de cariño, que se ganen tu confianza primero. Tu cuerpo es tuyo.

12. Aunque para mí seas lo más bello del universo, no me limitaré a llamarte “bonita”, “preciosa” o adjetivos similares. Reforzaré tu confianza en ti, reconociendo tu inteligencia, tu audacia, tu valentía, tu generosidad y dedicación. Trabajaré para que aprendas a valorarte y valorar a los demás  más allá de las apariencias.

13. En su momento, te hablaré de la menstruación con naturalidad y como algo positivo, para que aprendas a amar tu cuerpo, honrar sus ciclos y la magia que habita en él.

15. Trabajé para sanar mis heridas como mujer, por mí, por mí individualidad, porque sanarse a sí mismo es sanar a la humanidad, y entre más completa y plena me sienta, más podré ayudarte a construirte como ser humano.

16. Te aburriré con mis clases de historia y trabajaré para que conozcas los retos a los que nuestro género se ha enfrentado a lo largo de los años, para que reconozcas la lucha de tantas mujeres y hombres valientes que permitieron que tú nacieras en un entorno más igualitario y menos hostil.

17. Te motivaré para que te involucres en la causa social que tú decidas, porque la lucha por un mundo más justo no ha terminado; para que puedas experimentar la satisfacción de formar parte de algo más grande que tus propios intereses individuales, para que seas un ser humano empático y sensible al dolor ajeno.

18. Te prometo que cada vez que me equivoque sabré pedirte perdón.  Porque aunque voy a dar lo mejor de mí y pondré todo mi empeño en ello, voy a cometer errores y no siempre sabré darte lo que necesites.

19. Te mostraré el mundo. Lo bello y lo no tanto. Porque aunque sigue siendo un lugar difícil y hostil para las mujeres, y es probable que en más de una ocasión vivas en carne propia la discriminación y la frustración, no estás sola; y este loco lugar lleno de maravillas merece ser recorrido.

Cuando tienes ganas de llorar y no sabes por qué.

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Hay días en los que no puedes explicar lo que te pasa. Días en los que falta algo, en los que te da por pensar con nostalgia en el pasado, en momentos en los que te sentías invencible. Quizás ni siquiera están pasando cosas difíciles en tu vida, simplemente te cuesta trabajo soportarte, porque no estás donde quisieras estar, porque sientes que ya no tienes 20, porque los planes que tenías para ti a esa edad no han salido como esperabas, porque ya no encuentras la determinación que antes te caracterizaba ni la inspiración que tenías de sobra. Porque las expectativas personales siempre fueron altísimas, porque te creíste los cuentos de las comedias románticas, porque quizás te han bombardeado tanto con la idea de disfrutar y vivir en el presente que hasta te sientes culpable de no estarla pasando poca madre tú que tienes lo que muchos otros seres en el mundo quisieran pero no lo que tú quieres, y que a veces ni siquiera sabes qué es. Y te da miedo. Te da miedo estar desperdiciando el tiempo, estar sufriendo por tonterías y, considerando nuestra naturaleza impermanente, que tu existencia se extinga sin más, porque si fuera el último día de tu vida no querrías gastártelo lamentando las cosas que no hiciste.

Si has perdido a alguien importante en tu vida, conoces el vacío asfixiante que deja el hubiera, conoces la culpa y la impotencia, los conoces tan bien que quizás te persiguen como fantasmas, aterrándote y amenazando con volverse a aparecer de una nueva manera. Y tú perdiendo el tiempo con tonterías. Culpa de nuevo. ¿Qué hacer cuando tienes ganas de llorar y no sabes por qué? Llora y no te pidas explicaciones. Llora y saca la frustración, el miedo, la impotencia y todo aquello que te quite la paz. Llora hasta que tus fantasmas se ahoguen y tú puedas volver a respirar.

Y si tienes ganas de reírte busca una playlist con canciones de tu adolescencia. Esas que, si tienes mi edad, bajabas de Kazaa junto con un zoológico de virus, troyanos y malware que se instalaba en tu computadora en nombre de la canción con la que le llorabas a la chavita que no te peló en la tardeada de la secundaria. Ríete. ríete de las cosas que te atormentaban a los 13 y observa cómo cambiaste, superaste tus miedos y te convertiste en un ser humano completo tras esa complicada y dramática etapa amorfa que le dicen pubertad. Verás que ahora no estás tan perdido.

Y por último, piensa en lo que te hace sentir vivo. Pregúntate desde cuándo no te das el lujo de hacer aquello que amas. Piensa en los lugares con los que soñabas conocer y que quizás ya habías olvidado, piensa en las experiencias que tienes ganas de vivir, en la gente que te falta por conocer, las historias que aún no te han contado. Y sonríe, sonríe porque estás aquí, porque puedes ir tras aquello que sueñas y vivirlo.

 

 

Lo que el Fenómeno de los XV de Rubí Nos Dice de la Sociedad Mexicana

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Si abriste este artículo es porque sabes de lo que estoy hablando. ¿Y quién no? Hace unos días la invitación que Crescencio Ibarra hacía a la comunidad de la Joya para formar parte de la celebración por los quince años de su hija Rubí, se viralizó a tal punto de convertirse en noticia en Estados Unidos, Francia, Reino Unido y demás países. Las reacciones han sido por demás coloridas. Memes de todo tipo, parodias, notas periodísticas y manifestaciones de famosos deseosos de asistir al evento,  inundaron nuestras redes sociales, y tanto el contenido como los comentarios interminables de la gente, nos dicen un montón de cosas acerca de nuestra curiosa y retorcida sociedad. Aquí una pequeña lista de las impresiones con las que me quedo.

1. Hay un sector de la sociedad mexicana tremendamente clasista y ASQUEROSAMENTE prejuicioso.

Ese sector educado por los gritos de Soraya Montenegro y tantas otras villanas ricachonas de telenovela, que tratan de reafirmar su superioridad tildando de “nacos”, “indios” y “marginales” a quienes consideran inferiores en status socioeconómico o clase. Pues varios de estos funestos personajes sacaron sus prejuicios y frustraciones en redes, con sus comentarios despectivos hacia la quinceañera, los padres y la situación en general. La familia de Rubí lo único que hace en el video es invitar muy amablemente a su comunidad a ser partícipe de una celebración completamente inofensiva, basada en tradiciones regionales muy respetables y que no le hacen daño a nadie. El México rural, con sus fiestas interminables, sus carreras de caballos y su gente sencilla y cero pretenciosa, es cultura. ¿O me vas a decir que cuando sales del antro vomitando en tus tacones de marca vas escuchando a Mozart?

Es hora de que empecemos a ser más personas y dejemos de insultar, discriminar y menospreciar las tradiciones de nuestros compatriotas. México es amplio y su folklore es rico y variado. Ultimadamente, si la chiva es en billetes o en barbacoa, ¿cuál es el chingado problema?

 

2.  A los pseudintelectuales de México su mamá no les hacía caso de chiquitos. Y quisieron echarle la culpa a Rubí.

Mientras unos encantados con el folklore compartían la información y los memes, otros dándose golpes de pecho vaticinaban el fin de la sociedad mexicana y le echaban la culpa a la quinceañera, con su familia y a los millones de “ignorantes” que formaban parte del “condenado circo” que estaba alienando y distrayendo al pueblo de los verdaderos problemas del país. Para ellos, tengo un par de comentarios:

  • Ni Rubí ni su familia tienen la culpa de que hace cuatro años la mayor parte del pueblo de México tomara una decisión tan pendeja a la hora de rayar su boleta electoral.
  • Pagar tus impuestos, no meterte en la fila y no ser corrupto es lo mínimo indispensable para ser un ciudadano decente, pero no es suficiente para cambiar el sistema ENORME de corrupción y tráfico de influencias que gobierna al país. Si no participas como ciudadano en la política de tu comunidad, no esperes que la cosa cambie pronto.
  • La gente no se la puede pasar llorando por la realidad surrealista en la que vive. Todos los seres humanos necesitamos entretenimiento y distracción. Eso no significa que no estemos conscientes de nuestra realidad. Si un video en las redes sociales nos saca una sonrisa y no ofende a nadie, ¿cuál es el problema?
  • Los gasolinazos del 2017 y el robo masivo te los va a aplicar el gobierno de cualquier manera, como todo el tiempo. Mejor preocúpate por elegir bien en 2018 y forma parte de las iniciativas ciudadanas que buscan cambiar desde dentro el sistema político. INVOLÚCRATE con las ONG’s que trabajan por el desarrollo social y educativo de tu comunidad.
  • Ser hater no te hace más importante ni más inteligente ni mejor ciudadano. Mucho menos si has llorado más por la muerte de Ned Stark que por los 43 de Ayotzinapa. Cada quien decide qué hacer con su tiempo de ocio.

 

4. A los mexicanos nos encanta el tren del mame

Para muestra bastan las más de un millón de confirmaciones al evento (falso) de Facebook sobre la fiesta de Rubí, y los miles de memes.  Insisto, si te saca una sonrisa y no ofende a nadie, ¿cuál es el problema con compartir?

 

5. A las televisoras les URGE rating. Y esto es una buena señal.

Si viste el video de Rubí bailando el vals en televisión nacional con su padrino el “Hay muchas cosas… wuuu” sabes de qué hablo. Y esto particularmente me da un gusto ENORME, porque muestra que la audiencia ya no se engancha tan fácil con el contenido basura de siempre. Tan desesperadas están estas empresas, que recurren a los personajes de las redes para ganar un poco de interés. Claro, en redes también hay contenido basura, pero por lo menos no enriquece a la maquinaria propagandística cómplice del podrido sistema político, y tienes la libertad de elegir la basura que consumes, con la tranquilidad de que no te está vendiendo a un mal presidente.

Yo por mi parte le deseo un feliz cumpleaños a Rubí y me quedo con las ganas de colarme, porque si algo puedo decir al respecto, es que las fiestas de rancho son una chulada. La música  y el ambiente no paran, la comida es deliciosa (si te toca) y la gente súper buena onda.

 

De Cuando a una Amiga le Salen Alas

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En la medida en la que creces te vas haciendo consciente de realidades complejas y muy difíciles de asimilar y que, por más que pasa el tiempo siguen siendo incomprensibles. Hoy hace ocho años me tocó enfrentarme a una de ellas, la muerte repentina e injusta de mi papá. Gracias al amor que recibí de él y de toda la gente que me apoyó en ese proceso, fui capaz de perdonar y agradecer los 18 años que lo tuve a mi lado, atesorar su recuerdo y todo lo que me enseñó. Hoy, ocho años después de aquel día, me toca enfrentar de nuevo a esa realidad cruel de la impermanencia, de la fragilidad de la vida, con la pérdida de una muy querida amiga, un hermoso ser humano con el futuro por delante, una de esas personas a las que la sola idea de perderlas suena absurda porque son jóvenes, son buenas, tienen ganas de vivir, hacen al mundo más bonito,  la vida más vivible.

En un mundo lleno de guerra, de tragedia y de injusticia, sé que no soy la única que se pregunta por qué alguien así tendría que irse. Me lo pregunté hace ocho años y me lo vuelvo a preguntar hoy. Tengo la voz de Rosa grabada en mi cabeza. Su imagen amable, cálida y hermosa. Pensar en ella es pensar en positivo porque no se puede de otra manera. Perderla simplemente no hace sentido.

La conocí cuando ambas teníamos 14 años y bastó muy poco tiempo para darme cuenta de que su sensibilidad, su madurez,  su inteligencia no correspondían a la de una adolescente, sino a alguien que había vivido situaciones difíciles de las que había sacado una fe enorme y una fortaleza tremenda. La admiré entonces y la admiraré siempre. Hoy quiero quedarme con las risas de la secundaria, las pláticas interminables de amores mal escogidos, los dramas que inventábamos para no aburrirnos en un tiempo en el que no había verdaderos motivos para sufrir.

Hoy le pido a Dios entendimiento  y claridad para aquello que simplemente no entra en mi cabeza. Quiero pedirle paz y fortaleza para todos sus seres queridos, especialmente para su madre, una mujer tan admirable como mi amiga.

A Rosa la vamos a extrañar un mundo de gente pero no la vamos a perder nunca. Porque seres así de grandes, de llenos de amor y luz nos transforman, y dejan algo de ellos en nuestras vidas.

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Nutella Vegana. Receta y un Poco de Historia

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Por alguna razón, esta sección de mi blog ha sido la más relegada, o a la que menos le hago caso. Quizás mi inconsciente quiere guardarse para sí las recetas y no compartirlas con nadie, cual Bree Van de Kamp o abuelita cabrona. O quizás lo que me gusta de la cocina es la práctica  y no describir el proceso y la teoría; aunque esta última suposición puede ser descartada al leer las aventuras enmantequilladas de Adélaïde en  El Veneno de las Mariposas. Quizás es simplemente que  no me había dado la gana, pero hoy como hay muchas nubes y está a punto de llover se me antojó no quedarme el aroma a avellanas tostadas para mí solita.

La obsesión del millennial con la Nutella no es cosa nueva. Algo tiene esta crema de chocolate con avellanas que nos vuelve adictos, y como a mí me encanta indagar en el origen, el drama y la historia detrás de mis cosas favoritas, aquí un poco de cómo se inventó.

La zona del Piemonte, en el norte de Italia,  se conoce por  su tradición chocolatera, pues en su capital, Torino, se creó por primera vez la barra sólida de chocolate; antes de eso la fascinación de las cortes europeas por el cacao se limitaba a la bebida en taza, algo más similar a la tradiciónal bebida maya denominada xocolatl, sin el chile, por supuesto y con azúcar y un poco de leche.  

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Escaparate de Stratta, una de las chocolaterías más antiguas del mundo. Torino, Italia. Octubre, 2015.

Pero volviendo a los 40’s, resulta que en uno de mis rincones favoritos del mundo, la ciudad de Alba en el valle del Langhe, a unos 70 kms de Torino,  el señor Pietro Ferrero, repostero de tradición y dueño de una panadería, ante la escasez de cacao como resultado de la segunda guerra mundial, decide recurrir al invento de aquel cocinero piemontés que, en 1806 ante el mismo problema resultado de las dificultades para importar cacao y el bloqueo de napoleónico, incrementa la producción de chocolate mezclándolo con pasta de avellanas, las cuales abundan en la zona. A esta mezcla se le conoce como “Pasta Gianduja” y podríamos considerarla abuelita de la Nutella; consiste en un bloque sólido de chocolate con intenso sabor a nuez, compuesto por 50%chocolate y 50% avellanas.  Para 1951 Don Ferrero empieza a comercializar una versión cremosa de la Gianduja y la llama “Super Crema” y es así como nace la Nutella.

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Domingo en el centro de Alba durante la Feria de la Trufa.  Octubre 2015

Y después de la historia, quizás se pregunten como por qué alguien querría tomarse la molestia de preparar Nutella en casa si la que la que encontramos en el súper, producida por la compañía Ferrero (sí, del mismo Don Pietro), es deliciosa. Y la respuesta es variada: veganismo, control de calorías, alergias, etc. En lo personal, preparamos Nutella casera porque ni mi marido ni yo consumismo lácteos. Y la verdad es que por más deliciosa que sea, la Nutella industrial contiene muy pocas avellanas y un montón de azúcar, además de grasas saturadas como el tan controversial aceite de palma, que está acabando con selvas enteras. Por otro lado, quien me conoce sabe que me encanta cocinar “from scratch” y este es uno de mis varios caprichos caseros.

Hay quien me pregunta si sabe igual que la versión comercial, yo les aseguro que sabe mucho mejor. Algo sí puedo prometerles, después de preparar la versión casera, no querrán volver al producto industrial.

Crema de Avellanas Vegana

125 grs. de avellanas

200 grs. de chocolate semi amargo para repostería (la marca Turín es deliciosa).

1 cucharadita de azúcar

1 pizca de sal de mar

3 cucharadas (variable) de aceite líquido (puede ser de aguacate, oliva, girasol… etc) o cuatro cucharadas de aceite de coco

1 cucharada de cacao

1/2 cucharadita de extracto natural de vainilla

 

Instrucciones:

Tostar las avellanas durante diez minutos en el horno a 175 ºC  Tómate unos segundos para disfrutar el delicioso aroma ❤

Sacar del horno y dejar enfriar unos minutos. Las avellanas tostadas se verán así, con la piel desprendida.

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Retirar la piel de las avellanas con las manos mientras aún están tibias. Posteriormente, hay que ponerlas en la procesadora de alimentos o en la licuadora y licuar durante unos minutos. Primero se harán polvo y poco a poco comenzarán a soltar el aceite y a tomar una consistencia similar a la mantequilla de maní. Agregar la mitad del aceite y dejar reposar.

Derretir el chocolate a baño María con el aceite restante. Agregar a la mezcla y licuar. Al final se agrega el cacao en polvo, el azúcar, la sal y se continúa licuando hasta obtener la consistencia deseada.

Normalmente la pasta queda con pedazos pequeños de avellana, lo cual la hace todavía más irresistible, para mi gusto.

Importante: Las cantidades de aceite son variables pues la consistencia de esta crema dependerá en gran medida del clima. El Aceite de coco se solidifica por debajo de los 20ºC y esto puede resultar en una pasta más dura. Sugiero ir probando las cantidades  y los tipos de aceites. El chocolate también se solidificará a temperaturas bajas, así que hay que calcular según el clima en el que vivimos. Si al enfriarse la mezcla, la pasta está dura, hay que agregar un poco más de aceite.

Ponerse creativos: No es obligación respetar la receta al pie de la letra, lo mejor es experimentar hasta encontrar nuestra versión favorita. Se puede hacer con almendras en lugar de avellanas, o mitad y mitad, con chocolate con leche (para los no veganos) con canela, más o menos azúcar… cada quien decide 🙂

Andiamo a mangiare!

 

Referencias:

http://gastronomiaycia.republica.com/2009/09/28/gianduja/

 

 

 

 

Mujer, Por Favor, Ponte Lo Que Te Dé la Gana

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“La forma correcta de usar leggings” “Siete prendas que te harán lucir más delgada” “Tipos de blusas para senos pequeños””Cómo disimular un busto grande” Pareciera que las revistas se dedican a vender inseguridades. Dentro de nuestra cultura la mujer no tiene derecho a mostrarse tal cual es, al natural. El ideal de belleza inalcanzable de la publicidad nos vuelve dependientes de mil y un productos y trucos para acercarnos a la supuesta perfección, representada por mujeres manipuladas con cirugías estéticas y retoques fotográficos. Eso sí, nada es gratis, señoras.

A su vez los medios de comunicación manejan un doble discurso, invitándonos a expresar nuestra individualidad, siempre y cuando ésta vaya de acuerdo con los parámetros que ellos establecen: Cintura pequeña, bubble butt, senos firmes y redondos como pelotas, nariz recta y ligeramente respingada, ojos grandes, labios carnosos, facciones finas. Si la lotería genética no te dotó con éstas características, la industria te ofrece soluciones que van  desde prendas de ropa para disimular los defectos, hasta procesos quirúrgicos para alcanzar las metas estéticas del momento. Una enorme industria que se alimenta de algo muy feo: nuestras inseguridades.

Lo más interesante del asunto es cómo las mujeres adoptamos, integramos y promovemos los prejuicios. Nuestras familias nos motivan a aceptarnos como somos, pero no tanto. En mi familia norteña, el que una mujer salga a la calle de cara lavada, sin peinar y en chanclas es políticamente incorrecto, nuestras madres no nos enseñaron a ser así de cuachalotas y descuidadas. Escuchamos desde niñas a las mujeres de nuestra familia criticando a la vecina por no arreglarse, a la tía por estar gorda, a la sobrina por estar demasiado flaca, a la amiga por usar ropa que no le favorece. Crecemos dentro de una cultura de la no aceptación y del disfraz, donde verte bonita y ser agradable a los ojos del otro es una obligación. Aprendemos desde pequeñas a avergonzarnos de nuestro cuerpo, pues  pareciera que lo último a lo que tenemos derecho es a salir a la calle y mostrarnos como somos. Desahogamos los prejuicios y las críticas despiadadas que hemos recibido de otros aplicándolas a otras mujeres, burlándonos de quienes consideramos que están más lejos del supuesto ideal de belleza, compartiendo en nuestras redes sociales imágenes de “pecados mortales” de la moda, que suelen no ser otra cosa que mujeres con sobrepeso utilizando una prenda exclusiva de las flacas, o viceversa. Nos damos el lujo de sentirnos ofendidas y agraviadas ante lo que consideramos el mal gusto ajeno, sin darnos cuenta de que al condenar y limitar la libertad del otro limitamos nuestra libertad propia. De pronto pareciera que las únicas mujeres con derecho de existir y caminar libremente por la vida son las que aparecen en las revistas. Nada más falso.

Por eso en este post tengo ganas de decirles que se pongan lo que les dé su chingada gana. Así, nada más. Ponte lo que te haga sentir cómoda, así sean unos tacones de 15 centímetros o un par de pantuflas. Maquíllate si se te antoja, o tanto como se te antoje. Arréglate las uñas si quieres, y desarréglatelas cada vez que decidas que tus manos sirven para cosas más valiosas que verse bonitas. Ni la vida es una eterna pasarela ni vale la pena desperdiciarla posando todo el tiempo para un público con inconformidad crónica. Dicen que las cosas que valen la pena arruinan el peinado, despéinate todo lo que puedas. Disfrútate, disfruta ser tú  nada más porque sí, porque no existe otra igual.

¿Y los hombres? Esos seres despistados viven ajenos a estas dinámicas sin sentido, en una realidad alterna que no les permite entender por qué pasas tres horas en el espejo. El ser humano que que valga la pena tener a tu lado será siempre aquel que te quiera más feliz que maquillada, ese que no entiende la razón por la que pasas horas arreglándote puesto que para él no tienes nada descompuesto.

Acéptate, deja de criticarte, recuerda que la industria de belleza es una ENORME mentira, que Natalie Portman, Emma Watson, Katy Perry, Beyoncé y las top models no son las únicas mujeres que merecen existir y ser libres, que ellas también tienen inseguridades y que, peor aún,  son juzgadas por millones de seres que creen que ellas no tienen derecho a engordar, a salir mal en una foto o a envejecer.  Para esta cultura de consumo y lo superficial, no hay nada más peligroso que una mujer que se acepta tal cual es, que atesora su feminidad, que se quiere y conoce su potencial. Una mujer así es una mujer invencible.

 

Lo que aprendí del hombre que más me amó y que ya no está conmigo

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De él aprendí un sinfín de cosas, y aunque han pasado años desde que él se fue, de alguna manera sigue conmigo. Escribo esta lista para evitar que el tiempo, la nostalgia y el caos de lo cotidiano me hagan olvidar poco a poco lo que soy.

Me enseñó a confiar en mí misma.

Tenía una capacidad especial para hacerme saber que podía alcanzar lo que fuera que me propusiera, aún sin decírmelo. Tenía una fe ciega en mí que gritaba en silencio a los cuatro vientos. Una fe que no he visto en nadie más. Ni siquiera en mí misma.

A seguir y amar mi vocación.

No pasábamos mucho tiempo juntos porque su trabajo no lo permitía, sin embargo nunca lo escuché quejarse. Aunque era claro que le dolía estar lejos, perderse momentos importantes, al regresar siempre hablaba con emoción sobre los nuevos retos en la oficina, los cambios en el sistema y lo que venía.

A ver al ser humano por encima de todo.

Admito que a veces podía llegar a ser bastante molesto. Salir con él y que en el camino se cruzaran un sinfín de conocidos para saludarlo o incluso pedirle un consejo. Jamás lo vi negarse, ni ante el niño o el indigente que le pedía una moneda, mucho menos ante la señora apesadumbrada que llegaba sin avisar pidiendo un consejo para sacar a su hijo de la cárcel. El respondía siempre con amabilidad, veía al otro a la cara, sin el dejo de superioridad y soberbia de muchos de sus colegas.

A luchar por lo que quiero. 

Vender el periódico en la madrugada para poder ir a la primaria. Recorrer kilómetros para poder asistir a la secundaria. Trabajar horas extras para pagarse la universidad. Estudiar en la madrugada para tener un título. Muchos fueron los obstáculos con los que se encontró para poder salir adelante, obstáculos que logró superar gracias a un espíritu de lucha y un gran amor por la vida.

A valorarme. A sacar fuerza de la debilidad. 

El día que lo perdí, supe que nadie me  iba a amar nunca como él lo había hecho, pero supe también que mi tarea sería no aceptar nunca menos. Gracias al hecho de haber recibido su amor incondicional supe el tipo de amor que merecía, que después de haber sobrevivido la pérdida del hombre que más me amó en el mundo, llorar por cualquier individuo inmaduro y egoísta no sería opción. Gracias a él conocí mi valor como mujer y como ser humano, y en su nombre, mi obligación es y será siempre defender mi dignidad, dar y aceptar amor verdadero, no pretensiones, no migajas.

El hombre que más me amó es mi padre. Y aunque lo perdí hace siete años y ahora tengo la bendición de compartir mi vida con un ser humano maravilloso con quien descubro diferentes tipos de amor, su ausencia sigue presente. Tal vez  es cierto que el dolor año con año se disipa y  aumenta la capacidad de recordar lo bueno sin sufrir por su partida, pero también sé que siempre me va a hacer falta. Porque el amor de un padre a una hija es irreemplazable.

Y ese amor vive en mí.