El día que Gaby Perdió su Virginidad en 1º de Primaria

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Gaby tenía seis o siete años, era unos meses mayor que yo y una de mis mejores amigas. De hecho me superaba en peso y tamaño y nuestra relación comenzó con una de nosotras siendo intimidada por la otra. El segundo día que llegué a casa lamentando que Gaby me había pegado, mi papá me contestó que, o me defendía y le metía un trancazo, o él me iba a pegar a mí (cosa que obviamente, nunca en su vida hizo  y yo tuve una infancia bastante normal, enfrentando el bullying “a la sonorense”). Al siguiente día descubrí mi súper poder, esa increíble capacidad escondida en un cuerpo pequeño y delgado, pero con una mano dura, bastante dura. A Gaby le bastó con probar una sola de mis ultra poderosas cachetadas para tenerme un poco de respeto y dejar de meterse conmigo. Hasta amigas nos hicimos y yo me di cuenta de que detrás de su imagen de grandulona aprovechada, había un gran corazón. Uno muy enamoradizo. Ahora vamos al escabroso asunto de la virginidad.

Mi primer acercamiento al tema tuvo lugar una calurosa tarde, de esas que no dan más que para encerrarse con el aire acondicionado a todo y ver la horripilante novela de las tres. Estaba sentada con Graciela, mi madre, y veíamos un drama de esos ridículos con los que Televisa planeaba atrapar a sus televidentes transportándolos a un contexto rural, idílico y estúpidamente apasionado. El asunto es que, en medio de unas caballerizas pulcras y prefabricadas (nada parecidas a las que yo había visto en el pueblo de mis abuelos), un personaje femenino —que no era la sacrosanta protagonista a la que se le iba la novela en llorar y rezarle a la Virgencita para que Francisco José Máximiliano del Campo y la Madre le hiciera caso — le reclamaba al Francisco José Ma…. que le había entregado su vida, sus sueños y —pausa dramática y close up— SU VIRGINIDAAAAD.

— Mami, ¿qué es la VIRGINIDAAAAD?

Mi madre puso una cara como de “y yo pensé que después de cómo nacen los bebés, las preguntas incómodas se habían acabado”.  Se quedó pensando un ratito y, con esa cara que años después descubrí que ponía cada vez que se inventaba un buen cuento, me dijo:

— Es cuando una mujer nunca le ha dado un beso a un hombre, tesoro.

Día siguiente llega mi  amiga Gaby después del recreo presumiendo que le había dado un beso a su novio Jesús Javier (mi crush de los seis años).  A lo que yo, escenificando un poco del drama que según la novela, requería el asunto de la virginidad, la vi abriendo mis ojos lo más que podía y con una expresión mitad susto mitad desprecio le dije:

— Gaby…. YA NO ERES VIRGEN.

Su cara de travesura se transformó en desconcierto, me dijo “estás loca, flaca” y el llamado de nuestra maestra nos distrajo del tema.

A los seis años tuve un acercamiento bastante cómico  con un tema tormentoso. Si mi madre creía que con el cuento del beso se me iba a olvidar el tema, estaba muy equivocada. La niña de seis años sacó sus conclusiones aquella tarde, y me quedaron clarísimos algunos conceptos acerca de la virginidad:

  1. Es exclusiva de la mujer.  Mi madre fue bastante clara cuando dijo que es cuando una MUJER nunca ha besado a un HOMBRE, así que supuse que los hombres no tenían que preocuparse por la suya y ellos eran libres de besar a las mujeres que quisiesen, y hasta podían darse el lujo de rechazarlas por ello.
  2. Es importante conservarla.  La fulana lloraba porque la había perdido y Francisco José Maximiliano la miraba con cara de desprecio.
  3. A los hombres no les gusta que no la tengas, aunque la hayas perdido con ellos. Francisco José Maximiliano con cara de desprecio.
  4. La protagonista bonita, buena y rezadora la conserva hasta el final de la novela. O Francisco José Maximiliano ya no la querría. Esperen un momento, la protagonista se ha besado varias veces con el fulano… entonces ya no es virgen, entonces la virginidad no es tan importante, ¿o sí? mamáaaaaaaa….

Con el tiempo el tema perdió importancia. Después volvió con más fuerza un fantasma disfrazado de virtud obligada, de religiosidad misógina, de control milenario. Dicen que todo empezó con la propiedad privada, hace siglos. El hombre, al adquirir el derecho de heredar, tenía que asegurarse de que sus hijos fueran realmente suyos, así que, mujer: al claustro, a la torre más alta, donde no te vean, donde no veas a nadie, donde no peques. El hombre, a diferencia es libre de hacer y deshacer.

Durante mi adolescencia me tropecé con bienintencionadas advertencias como  “Hay que cuidar el tesorito porque fruta manoseada no hay quien la quiera”  “El hombre es de la calle y la mujer es de la casa” y hasta hace no mucho tuve un altercado con un familiar que aseguraba que las muchachas de ahora “son muy facilitas”, que a los hombres les gusta correr un carro con kilometraje cero. Mi respuesta: ¿Quién te crees tú, que exiges coche agencia y ofreces motor desvielado al que hace siglos se le derramó el aceite?”

El concepto de la virginidad tiene una profunda relación con la satanización de la sexualidad, ésta última, uno de los principales detonantes de trastornos de carácter sexual e incluso abuso sexual. Durante el tiempo que colaboré con Fundación PAS, organización dedicada a la prevención del abuso sexual infantil, fui testigo de muchos casos terribles. Entre ellos, el de una niña de 14 años que presentaba conductas sexuales de  riesgo, múltiples parejas a tan corta edad, relaciones sin protección, etc. Al preguntarle la terapeuta la razón de todo aquello, la respuesta fue la siguiente: mi tío me violó cuando tenía 10 años. Ya no soy virgen, ¿qué tengo que perder?

Ninguna niña, ningún niño merece cargar una culpa de ese tamaño. Ninguna mujer, ningún ser humano merece ser juzgado por las decisiones que toma respecto a su cuerpo. Quizás es momento de  dejar de educar en el miedo  y promover el respeto y el amor hacia nosotros mismos. Tan absurdo es discriminar a alguien por ser virgen como por no serlo.

Sobre Gaby, creo que el trauma psicológico resultante de la confusión no fue muy grande. Años después que le pregunté si recordaba el incidente, se botó de risa y respondió que no.

 

 

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