¿Qué ganamos con parar este nueve de marzo? Sobre el paro nacional feminista.

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El próximo lunes, nueve de marzo las mujeres mexicanas (y también de muchos otros países) pararemos en protesta por la tremenda ola de feminicidios que azota a México y a América Latina. Las manifestaciones en contra no se han hecho esperar y, lejos de desanimarnos, nos dan una razón más (a la larga lista de motivos) para unirnos con convicción a un día sin mujeres.

¿Qué clase de sociedad ridícula y disfuncional es esa que espera que nos acostumbremos a que, cada día sólo en México, maten a 10.5 mujeres por el sólo hecho de ser mujeres? Pues la misma que insiste en restar importancia al movimiento argumentando que a los hombres los matan más, como si fuera tan difícil entender que a los hombres los matan otros hombres por motivos relacionados con el crimen organizado y la violencia. A los hombres no los matan sus mujeres después de torturarlos y violarlos. No vamos a negar el lamentable estado de violencia que se vive en México. Las pérdidas humanas son lamentables independientemente del género,  pero el feminicidio es algo distinto.  Es un crimen de odio hacia las mujeres, perpetrado frecuentemente con violencia sexual de por medio.

Las mujeres mexicanas tenemos AÑOS protestando de distintas maneras, a través de la danza, la música, las artes plásticas, las protestas pacíficas, las marchas en silencio; y ante la indiferencia de la sociedad y la incompetencia de las autoridades, en última instancia hemos salido a quemarlo todo. Y entonces, descubrimos que a gran parte de nuestros compatriotas les impacta, les conmueve y les indigna más una estatua del siglo XIX grafiteada que los cuerpos mutilados, torturados y ultrajados de sus mujeres.

Las feministas tenemos más que claro que el orden patriarcal detesta el cambio, odia las manifestaciones y se niega a escucharnos. Pero también sabemos que ese mismo orden, ese sistema, no se sostiene sin nosotras, y esta premisa es la que nos motiva con la esperanza de que el impacto sea real y tangible.

Si las mujeres paramos, quizás las fábricas, las oficinas y los comercios, se den cuenta de que sin la mano de obra y la fuerza laboral femenina, están jodidos; tal vez hasta consigamos que nos valoren lo suficiente como para pagarnos lo mismo que a nuestros colegas del género masculino.Quizás entonces, logremos que México deje de tener la peor brecha salarial de Latinomérica.

Si las mujeres paramos, si dejamos de hacer las labores domésticas cotidianas y de cuidados por las que no percibimos remuneración alguna, quizás nuestras parejas y nuestras familias dejen de menospreciar el trabajo doméstico y dejen de asumir que quien es ama de casa “no trabaja”. Quizás el marido, al tener que interrumpir su jornada laboral para ir a recoger a sus hijos, ayudarles con la tarea, preparar sus uniformes, el lunch y la cena, se de cuenta de que gran parte de su desarrollo profesional se lo debe a su pareja, cuyo trabajo NO REMUNERADO y muchas veces NO RECONOCIDO, le ha permitido a él trabajar jornadas ininterrumpidas con la tranquilidad de que sus hijos y su hogar están bien atendidos, quedarse horas extras, asistir a reuniones y eventos fuera del horario laboral y escalar en el organigrama a una velocidad mucho mayor que la de su colega mujer que tiene que pedir permisos para llevar a su hijo al doctor, salir a tiempo para recogerlo a la escuela, hacer el súper, preparar la cena…

Tal vez incluso, aquellas mujeres que cuentan con el apoyo de una empleada doméstica, comiencen a ver a esa mujer como compañera de lucha, empaticen con sus necesidades y problemas personales,  valoren el importante servicio que les presta y se autocuestionen su rol como patronas.  ¿Qué clase de feminista eres si tratas a tu empleada desde la misma postura paternalista e injusta desde la que te trata tu jefe?

Quizás si las mujeres paramos un día y dejamos de consumir, los comercios, las cadenas de supermercado, las tiendas de autoservicio, los medios digitales que lucran con nuestros datos personales y de consumo, los comercios online  y las multinacionales, al ver pérdidas millonarias, repiensen su apreciación no sólo hacia sus consumidoras, sino también a sus trabajadoras, muchas de las cuales no podrán darse el lujo de parar.

Quizás, y con mucha suerte, ante la presión de las corporaciones por las pérdidas económicas que un sólo día sin mujeres genera, los gobiernos sientan la soga en el cuello y tomen acciones contundentes; reconozcan que perder a 10.5 mujeres por feminicidio cada día, además de ser inhumano, es insostenible; y se preocupen por implementar estrategias para acabar con la cultura de la violación dentro de sus propias oficinas, en sus escuadrones de policía, en sus protocolos de justicia.

Y sobre todo, ojalá que nuestras familias y la sociedad entera, al experimentar un día sin nuestra presencia, nuestra colaboración y nuestras voces, piensen en el infierno que viven esas madres a las que les arrebataron a sus hijas, esos hijos que no volverán a ver a sus madres, esas parejas que lloran la ausencia de sus mujeres y que ahora tienen que hacer malabares para mantener su familia a flote. Ojalá el nueve de marzo nos ayude a entender el infierno que viven miles de familias en México, ojalá nos ayude a sensibilizarnos a tal punto que, todos juntos nos atrevamos a  gritar y a exigir #NiUnaMenos.

Este nueve de marzo, las mujeres decidimos parar en nombre de nuestras hermanas de lucha. Paramos por Ingrid, por Mara, por Fátima, por todas esas mujeres y niñas a las que el patriarcado violento, el estado indiferente y la sociedad cómplice, materializados en el maldito feminicida, las obligaron a parar.

2 pensamientos en “¿Qué ganamos con parar este nueve de marzo? Sobre el paro nacional feminista.

  1. Pingback: Why I'll disappear on March 9th | Doodle Mara

  2. Gracias por tus palabras, siempre es un placer leerte. Y te comparto lo que escribí como un modesto homenaje.

    A todas mis queridas mujeres que luchan por la igualdad, las que fueron a la marcha, las que hicieron paro, las que entienden que es una lucha y eso no significa escupirle veneno a nadie porque lo que hay que romper es un sistema y lo que hay que cambiar es una sociedad podrida.
    Gracias por ser inteligentes, críticas, aguerridas, divertidas, ácidas, gracias por ser brujas, perras, mamás luchonas, únicas y distintas, gracias por ser líderes, creativas, propositivas, proactivas, por ser, pues, tan chingonas.
    Gracias por entender que a este mundo lo salvamos juntos o nos carga la chingada.
    Hoy lamento todas las situaciones de acoso, de violencia y de falta de oportunidades a las que se han enfrentado por ser mujeres, lamento todas las chingaderas que han tenido que pasar por culpa de un idiota. Mi comprensión y solidaridad con ustedes.

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